Las cámaras de seguridad inalámbricas se han vuelto populares gracias a su facilidad de instalación y flexibilidad. Sin embargo, existen varios mitos que pueden confundir a quienes desean proteger sus hogares o negocios. Aquí desmontamos algunos de estos mitos para ayudarte a tomar una decisión informada.

Mito 1: Las cámaras inalámbricas no son seguras
Uno de los mitos más comunes es que las cámaras de seguridad inalámbricas son vulnerables a ataques cibernéticos. La realidad es que la mayoría de estas cámaras cuentan con altos niveles de encriptación y medidas de seguridad avanzadas que dificultan enormemente su acceso no autorizado.
Mito 2: Las cámaras inalámbricas ofrecen mala calidad de imagen
Muchas personas creen que al no estar cableadas, la calidad de imagen de estas cámaras es inferior. Sin embargo, actualmente existen cámaras inalámbricas con resolución HD y hasta 4K, proporcionando imágenes nítidas y claras tanto de día como de noche.

Mito 3: Las cámaras inalámbricas tienen problemas constantes de conexión
Otro mito frecuente es que estas cámaras pierden constantemente la conexión a la red WiFi. Aunque la estabilidad puede depender de la calidad de tu conexión, la mayoría de cámaras modernas tienen antenas y tecnologías que aseguran conexiones estables incluso en condiciones difíciles.
Mito 4: La instalación de cámaras inalámbricas es complicada
La idea de que la instalación de cámaras inalámbricas es compleja es completamente falsa. De hecho, estas cámaras son conocidas precisamente por su sencilla instalación que no requiere conocimientos técnicos avanzados ni complicadas obras de cableado.

Mito 5: Las cámaras inalámbricas no funcionan sin internet
Aunque es cierto que muchas funciones avanzadas requieren conexión a internet, varias cámaras inalámbricas tienen la capacidad de grabar en tarjetas SD o dispositivos locales, permitiendo la grabación continua incluso en ausencia de internet.